Desde que se conoció la noticia del acuerdo con el gobierno nacional para pagar finalmente la deuda con Santa Fe después del fallo de la Corte, una parte de la oposición ha ido variando sus cuestionamientos con frases rimbombantes y declaraciones altisonantes e irresponsables. Dijeron que el gobernador se había arrodillado ante el poder central, hablaron de que el monto de la deuda era de 600 mil millones y que por lo tanto vamos a cobrar la cuarta parte de lo que nos corresponde. Para meter más ruido, insólitamente también pusieron en duda si el acuerdo seguía firme porque se había ido el ministro de Economía de la Nación. ¿Qué tiene que ver? Se fue un ministro, el Estado sigue. Pero ese empecinamiento por enturbiar algo positivo para Santa Fe siguió. Cuando las cuestiones anteriores se fueron aclarando, el eje de la discusión se fue corriendo. Ya no se discute el monto y la tasa, porque se entiende que es una sentencia judicial, un fallo de la Corte el que decidió eso, que no se trató de una transacción entre el gobernador, el ex ministro de Economía y el presidente de la Nación.


































