Cada vez hago más propia la copla de Don Ata, a veces me dan ganas de cantarla y, esto es confesión, a solas me animo. Define tan bien: "Tanto torearlo al destino, el destino lo 'pialó'./ Volvía buscando pampa, como vuelve un trovador,/ Contemplando las gramillas, por esos campos de Dios,/ Volvía buscando pampa, como vuelve un trovador,/ Rico de lindas riquezas: guitarra, amigos, canción./ En la mitad del camino se le cansó el corazón/ Y entró de golpe al silencio, y el silencio lo tapó./ (…)/ Lo mentaron algún tiempo el Peón, el Estibador,/ El Hombre de Siete Oficios, los paisanos del Frontón, / Y como la vida tiene su ley y su sinrazón,/ Le fue llegando el olvido, y el olvido lo tapó".


































