MCG: El rol de la escuela siempre ha sido el de transmitir conocimiento y los valores cívicos expresados en la Constitución Nacional; fue el motor de la movilidad social. En las últimas décadas, prevaleció el concepto de que es una "institución social" y se le transfirieron responsabilidades ajenas a su naturaleza y función: es comedor comunitario; espacio de contención social/psicológica; debe resolver problemáticas que van desde la discapacidad al embarazo adolescente; las adicciones; o detener el avance de la cultura narco intramuros; etc.. El rol de la autoridad se desdibujó en todos los sentidos. Es un mundo sin adultos, donde las normas son sinónimo de represión, o estigmatización. El ataque al mérito académico y hasta a los símbolos patrios nos ha traído hasta esta escuela en la que el conocimiento es completamente secundario y, por ende, no responde a las exigencias del mundo del trabajo o la universidad. Nuestros chicos egresan sin las mínimas herramientas para desenvolverse en la vida. Por eso no superan el 2° año de universidad y no tienen hábitos cuando acceden a un trabajo (puntualidad, educación, dicción, etc.). Como ejemplo baste recordar que hace años que la escuela termina en 4° año. En 5° nadie estudia: el primer trimestre se ocupan de los buzos; el segundo, es Bariloche; el tercero, la fiesta de graduación. Sumado a los banderazos y al último primer día, etc. Ingresar a la Universidad no implica ningún esfuerzo, por lo tanto no hay ningún incentivo para estudiar el último año. Esto no sucede en ningún país de la región, donde deben dar exámenes, y mostrar promedios para acceder. Eso es lo que permitimos desde el sistema educativo.