Martínez, autor del proyecto aseguró que “la lucha de Graciela Brondino es emblemática, y a la vez nos pone ante un dilema. Por un lado, no podemos dejar de reconocer y admirar la fortaleza, persistencia, inteligencia y demás virtudes que movieron a una madre atravesada por el dolor a ir decididamente detrás de la justicia que su hija merecía, una justicia injusta, puesto que nada repara en ningún caso una vida que se ve terminada de manera violenta. Por el otro, sin embargo, debe llamarnos a la reflexión que una persona deba transitar por todo esto para lograr que los responsables paguen por el delito cometido, más aún cuando - como en este caso - las evidencias de lo sucedido están claramente documentadas. Evidentemente, tenemos un sistema penal - y un sistema institucional en general - que no está diseñado para velar, primeramente, por la prevención y, en segundo lugar, por los derechos y garantías de las víctimas del delito. Por lo contrario, tenemos un sistema que rápidamente intercede en favor de los imputados, y deja a las víctimas a la merced de sus propias posibilidades, que siempre son escasas porque nadie está preparado para que le suceda algo así.”