La fuga de cinco internos de una comisaría en esta ciudad el fin de semana volvió a dejar en evidencia el problema de superpoblación carcelaria en la provincia de Santa Fe. Cárceles atestadas de internos y dependencias policiales con una cantidad de presos que duplica la capacidad física de cada repartición. Y esos reclusos, al cuidado de un personal que es escaso y que no está preparado ni entrenado para la función penitenciaria.































