El segundo punto sobre el que Arietti focalizó la denuncia es la compra de armas que impulsó el Ministerio de Seguridad. Allí le reprocha "haber violado los principios de igualdad, concurrencia y razonabilidad en el procedimiento de contratación pública". Como se sabe, el proceso había sido impugnado por una de las empresas participantes – BERSA-. La firma entendía que el pliego se había confeccionado a "la medida" de la empresa israelí IWI. Desde el Ministerio de Economía se resolvió suspender la licitación, modificar el pliego y reprogramar la apertura de sobres. Arietti cita el dictamen de la cartera de finanzas cuando le plantea a la de Seguridad que resultan "escasos los conceptos para sustentar el agrupamiento de ítems" - ése había sido el centro de la controversia y lo objetado por Bersa puesto que dicha modalidad inducía a que se presentara una sola empresa- y recomienda su división en renglones. El proceso había sido frenado, incluso, por la Cámara en lo Contencioso Administrativo. Y contó, además, con un dictamen de Fiscalía de Estado, que avaló lo sostenido desde Economía. Por todo ello, Arietti concluye en que Sain no garantizó como funcionario público, los principios de "publicidad, igualdad, concurrencia y razonabilidad".