Allí, el Ejecutivo planteó que no fijaría la fecha de las elecciones, hasta tanto no se clarificara el escenario nacional. En ese ámbito, es posible que se discuta una ley para abreviar – y dejar en tan sólo treinta días- el período de campaña entre las primarias y las generales. De ser así, las generales presidenciales serían en octubre; y las internas, en setiembre. Esta última fecha podría ser coincidente con la elección general de la provincia para renovar todas las categorías, incluso gobernador. En el afán de evitar esa simultaneidad que podría llevar a confusión al electorado, es que el gobierno de Omar Perotti prefiere esperar para definir su calendario. Y esa indefinición terminó impactando en el calendario escolar, porque también se pretende evitar – como se dijo- que las primarias provinciales se realicen en pleno proceso de vacaciones de invierno.