Pero sobre todo, la cuestión parece apuntar más a tener un efecto disuasivo. Actualmente, al no tener que pagar costas, ANSES apela sistemáticamente todos los fallos que favorecen a jubilados (o casi todos). Muchos denuncian esto como una simple maniobra dilatoria para diferir pagos de sentencias en contra del organismo, aún a sabiendas de que finalmente la Corte la dejará firme. Pero esto tiene al menos dos efectos nocivos. Uno es que, en muchos casos, los reclamantes no llegan a percibir el monto ordenado por la Justicia, porque fallecen antes. El otro es la monumental acumulación de causas que se acumula en el Alto Tribunal, congestionando su tarea sin que exista una razón genuina para ello.