En los últimos meses del año, en Casa Rosada se percibe cada vez más –y con más fuerza- la necesidad de practicar aquello que alguna vez ponderó el ex macrista, Emilio Monzó, cuando como titular de la Cámara baja reivindicó “la rosca política”, al describirla como “algo muy humano”, vinculado a “entregar el ser, el uno con el otro”. Una frase que marcó la era Cambiemos. Si no fuera porque Javier Milei se caracterizó por definir a esa práctica como una degradación de la gobernanza, los cambios de estrategia que tuvo que hacer su administración liberal para conseguir la Ley Bases, el paquete fiscal y la sustentación de mega decretos y vetos, pasarían desapercibidos, pero como dice un viejo dirigente radical: “El teorema de Baglini es como el tango, siempre te espera, más cuando pisás las alfombras rojas del poder”.



































