Las horas previas al golpe de Estado de 1976 estuvieron marcadas por la tensión que se vivía en el ambiente político y por los desesperados intentos del Gobierno de María Estela Martínez de Perón para tratar de contener a las cúpulas militares, que en el arranque del miércoles 24 de marzo de ese año concretaron el derrocamiento y dieron inicio a la más sangrienta de las dictaduras.



































