El enorme dispositivo de seguridad montado en las calles contuvo los reclamos de quienes se convocaron durante toda la semana para repudiar las políticas económicas del gobierno nacional. Más de cinco mil hombres de distintas fuerzas apostados en las calles, vallados y cortes inesperados -como el de la Línea A de subtes- y las calles y avenidas laterales (que desviaron todo tipo de trasporte) evitó concentraciones que perturbaran el recorrido presidencial desde Olivos, el paso fugaz por Casa Rosada, y la llegada al Congreso de la Nación, donde se ejecutó el protocolo de rigor que permitió que sobre la hora estipulada de las 21, el jefe de Estado terminara con la expectativa y expusiera ese discurso que estuvo delineando de puño y letra durante varias jornadas junto a la intimidad de su núcleo de asesores más íntimos.

































