"La conciencia fiscal es la percepción que tiene cada ciudadano sobre su responsabilidad de contribuir al sostenimiento de los gastos públicos. Pero, por otra parte, le asiste el derecho de conocer de qué manera el Estado recauda los tributos y cuál es el grado de presión fiscal efectiva que los mismos deben soportar, muchas veces encubierto en el precio de venta, como es el caso del Impuesto a los Ingresos Brutos. En el caso de los impuestos provinciales, esta necesidad de alcanzar mayor transparencia se justifica en la gran diversidad de alícuotas existentes que gravan a distintos sectores y en distintas etapas del proceso productivo, desde la producción de insumos hasta la venta al consumidor final", acotó Agosto.