Admitió que en los últimos diez días "sentí que estar en Rosario. Fue la crisis más importante que me tocó vivir y fue una reacción de los grupos violentos que hay en la provincia a través de una demanda que venían llevando adelante desde el día 12 de diciembre", recordando que ese día atacaron un banco y un hospital donde dejaron un cartel pidiéndole que volvieran atrás con medidas. "Nunca volvimos atrás y fuimos endureciéndolas. Que los presos no tengan celular, que los presos no puedan manejar sus organizaciones criminales desde la cárcel, no es algo que vamos a negociar, por eso volvieron a funcionar los escáners en el Servicio Penitenciario, volvieron a funcionar los infrarrojos, volvió a funcionar la requisa y eso molestó sobremanera a los presos. En estos cien días me deben haber amenazado ochenta veces. Esta mañana encontramos nuevas amenazas en Rosario. Quiero darle una certeza a la sociedad de toda la provincia de Santa Fe: Sabemos que es doloroso lo que sucedió, nos dolió a nosotros en el cuerpo que se ataque a personas inocentes, a la la sociedad civil para dejar un mensaje al gobierno provincial y al gobierno nacional. Es muy fuerte, pero no vamos a quebrarnos, ni vamos a detenernos en este proceso que ha comenzado en la provincia que tiene que ver con el control de las cárceles y el control de la calle. Si logramos volver a controlar la cárcel, volvemos a controlar la calle, los santafesinos vamos a vivir más tranquilos".