Desde que asumió el nuevo gobierno nacional no hubo una sola semana carente de sobresaltos. Y estos llegaron en todos los campos: económicos con el anuncio casi inmediato de una devaluación y liberación de los precios, y luego el retiro o recorte de subsidios y fondos destinados a las provincias para sostener distintos servicios; sociales, con movilizaciones ciudadanas, sindicales y de organizaciones, incluido un paro general convocado por la CGT; legislativos, con el envío al Congreso de dos normas "fundacionales" como el mega decreto de necesidad y urgencia, y la mega ley de Bases para la libertad de los argentino, y políticos, con un enfrentamiento, primero con legisladoras y legisladores nacionales y luego con gobernadores de distintos signos políticos.


































