En diálogo con El Litoral, en ocasión de la presentación de la iniciativa, María Verónica Ruiz, definió la ludopatía infanto-juvenil como “una enfermedad, un consumo problemático, donde hay un fracaso crónico y progresivo a rechazar el impulso a jugar online y apostar dinero por parte de los niños y adolescentes. Ya se conocen casos a partir de los 9 años, en edad de escuela primaria. Incluso hay datos asombrosos a nivel mundial, por ejemplo, que los ludópatas infantes juveniles duplican en número a los ludópatas adultos. Entonces, es el momento de empezar a trabajar, sin demoras. Si bien la problemática no es nueva, se agravó en los últimos años, sobre todo con la pandemia, en paralelo al mayor acceso de los chicos a las billeteras virtuales y a la proliferación de las casas de apuestas que sólo exigen una serie de datos que los chicos obtienen con facilidad”, aseguró, acotando que muchas veces apelan al escaneo del DNI del padre o la madre para acceder a los sitios de apuestas.