Era martes 6 de agosto de 2013, a las 9.38 de la mañana, cuando el gasista Carlos García buscaba cerrar la llave de gas en el edificio en calle Salta 2141 de Rosario, para poder realizar los arreglos en el regulador, tras meses de quejas de los vecinos al consorcio y a la distribuidora, por las constantes fugas. La rotura de la llave provocó la copiosa fuga de gas natural, lo que generó el estallido y posterior derrumbe del edificio. Una onda expansiva llegó a incontables viviendas y locales de esa cuadra y de la manzana.


































