A inicios de este 2023 las expectativas estaban puestas en la presencia de un año Niño con lluvias que, a partir de junio, iban a romper el maleficio de tres temporadas consecutivas se una sequía extrema. Pero los tiempos se fueron dilatando e, incluso, es necesario recurrir al archivo para dar cuenta de un septiembre tan seco como el último. “Estas precipitaciones son el punto de largada para las siembras de los cultivos que estaban demorados, como el caso del maíz. Hay mucha superficie que no se implantó por falta de humedad en el suelo. También vienen bien para recargar el perfil para la soja. Sin embargo, llegan tarde para los trigos que están muy mal. Las plantas que se ven en los campos son muy chicas y con pocas espigas por metro cuadrado”, le dijo a este medio Gustavo Almada, jefe de la Extensión Rural INTA Carlos Pellegrini.





































