Al grito de “no se entregue compañero” incitó fuertemente a su cliente, Ángel Ricardo Paniagua, a que le entregara armas de fuego, pero el hombre hizo caso omiso al demencial pedido. Momentos después de resistir violentamente el procedimiento y de denostar a los policías a los que acusó de “delincuentes”, Bordón arrojó la tijera y por un ventana saltó hacia el exterior con el cuchillo en la mano, lo descartó en el camino para emprender una fuga a campo traviesa. Fue perseguido y alcanzado a unos 120 metros del lugar por Los Pumas, que procedieron a su aprehensión.