La sequía que comenzó el año pasado en Brasil se extendió a éste y afectó el caudal de agua del río Paraná. A la altura de Rosario, este miércoles alcanzó sólo 13 centímetros con una tendencia a la baja. Una cifra muy pequeña que siembra preocupación por la gran implicancia que tiene este afluente, uno de los más caudalosos del mundo, en todo aspecto en esta región.


































