La noticia no fue tan noticia. El Indec informó que el 33,2% de la población de Rosario y Gran Rosario es pobre, y el 6,2%, indigente. Los datos son los últimos, pero corresponden al segundo trimestre de 2022. Reflejan los problemas económicos crónicos en Argentina que en un contexto internacional desfavorable (guerra en Ucrania, país clave en la provisión de alimentos en el mundo) se potencian. No es ninguna sorpresa. Es sabido que la inflación de alrededor del 100% interanual, una variación elevadísima que la pone entre las más altas del planeta, contribuye a este escenario de desigualdades económicas que permanece y no tiene cura.


































