Un mes antes de su muerte, Marina del Carmen Espíndola pudo demostrar que las denuncias realizadas en la subcomisaría 10° de Murphy (departamento General López), contra su femicida, Gabriel Robles, no eran enviadas al Ministerio Público de la Acusación (MPA) de Venado Tuerto, sino todo lo contrario: las arrojaban en un cesto de basura.
































