Aunque el estrés no agote las reservas de cortisol en el organismo, sus efectos son reales y una gran cantidad de investigaciones respaldan su relación con el deterioro de la salud. La experiencia del estrés explica la endocrinóloga, se puede modificar mediante una serie de cambios en nuestro día a día. "El ejercicio regular, una dieta saludable, la meditación o la atención plena y dormir lo suficiente son factores que pueden tratar o incluso prevenir las condiciones que algunos confunden con un problema de producción de cortisol. Después de todo, el estrés agudo puede tener sus beneficios evolutivos, pero la mayoría de nosotros preferiría no experimentarlo", concluyó Ben-Shlomo.