Al menos públicamente, nunca se había informado que la reina sufriera de alguna enfermedad potencialmente fatal y ahora la difusión del certificado de defunción con la leyenda “old age” como desenlace de su muerte abona un debate candente en la sociedad de Japón, una de las más longevas del mundo. Cuando una persona muy anciana muere sin un motivo obvio, ¿los médicos igualmente deberían intentar identificar la causa, o es aceptable decir que esa persona murió de vieja?































