A nosotros nos pasaba de comprar medicamentos mediante licitación y el que la ganaba no era el proveedor directo, los productos provenían de distintas droguerías. Llegamos a encontrar facturas de firmas de La Rioja. Entre las droguerías se compraban y vendían drogas y a nosotros lo que nos interesaba es saber de dónde provenía el medicamento, su procedencia, su autenticidad, su legalidad y de esa manera era incomprobable. Solucionamos, medianamente, el problema de la compra del Estado, pero esto continúa en la gestión privada de Salud. Por esa razón es que como senador provincial impulsé un proyecto de ley que tuvo, precisamente, la presión del mismo sector para que no salga. Y no salió.