El Departamento de Fauna llevó a cabo la incautación de numerosas artesanías fabricadas con restos de animales silvestres protegidos, como garras, picos, dientes, patas y huesos, que se vendían en una plaza de Mendoza. Estos objetos, usados para joyería y adornos, provenían en muchos casos de especies nativas y exóticas, algunas originarias de Brasil.



































