"Ese día yo no entré a la sala, porque no podía mirarla", recordó Cristina. Cuando se enteró de la absolución, "le pedí perdón a Fede, porque yo fui con la esperanza de poder salir de ahí y gritarle '¡se hizo justicia hijo, descansá en paz!', pero no pude hacerlo. Siento que otra vez no pude defenderlo". "No es justo que ella disfrute de sus hijos, de su familia, de sus nietos y yo no pueda hacer eso con Fede. Ni siquiera puedo disfrutar de mi hija, porque esta noticia me volvió a meter en un pozo", señaló entre lágrimas.