Danilo Chiapello - dchiapello@elliltoral.com
Angustia y resignación.
Dos emociones que podían palparse en el aire hoy, en medio del último adiós a Damián Víctor Martinet (28), el policía que fue asesinado en barrio San Lorenzo la noche del sábado.
Los restos mortales del cabo fueron velados en una sala mortuoria céntrica. Durante la tarde de la víspera y gran parte de la noche distintas autoridades del gobierno provincial y de la Policía asistieron para brindar sus condolencias a los familiares de la víctima.
Ya esta mañana, minutos antes de las 10, una numerosa formación de patrulleros y vehículos particulares partió rumbo al cementerio municipal donde se observaron las escenas más dramáticas.
La marcha del policía asesinado hacia su última morada estuvo encabezada por miembros de la Brigada Motorizada (sección donde formó Martinet) que acompañaron el cortejo con las sirenas encendidas.
Golpe durísimo
Frente a las puertas del panteón Nuestra Sra. de Guadalupe, las palabras de despedida estuvieron a cargo del jefe de la Unidad Regional I, comisario general Rafael Grau.
Visiblemente emocionado Grau sostuvo que “hoy es un día muy difícil porque esto que pasó es un golpe durísimo al corazón de la fuerza. Porque nos han arrebatado a un hijo más.
“Nuestras condolencias a toda la familia y a todos sus compañeros, Dios les conceda la cristiana resignación y consuelo. Porque a ellos les toca la dura tarea de continuar.
“Damián era un profesional con creces y en serio. Con una voluntad férrea para servir a la comunidad. El mismo orgullo que sentimos por él, siento en mi carácter de jefe de la Regional por todos los hombres que están dando su vida, y su alma por la ciudadanía.
“De ahí el firme propósito de destacarlo, como debe destacarse el esfuerzo y la dedicación que está llevando adelante el hombre.
“Pero así también les pido que actuemos con razonabilidad, con entereza. Que no nos dejemos llevar por la ira. Debemos actuar pensando que somos un órgano formado para llevar justicia, y así debemos desempeñarlo. Con entrega y fortaleza.
“Vuelvo a reiterar las condolencias por el dolor que invade a la institución toda. A cada uno de sus hombres, desde lo más profundo de su ser.
“Este duro impacto nos debe fortalecer y nos debe unir más que nunca para resolver el caso de la mano de la Justicia.
“Cabo Damián Víctor Martinet, descanse usted en paz”, culminó.
Cayó en mis brazos
Otro que no podía superar la tristeza era Cristian, el compañero que actuó junto a Damián la fatídica noche del sábado.
En declaraciones a la Radio Aire de Santa Fe, Cristian manifestó su deseo: “Lo único que quiero es justicia... encontrar al que disparó. No puedo más del dolor... Damián se me cayó en los brazos”, sentenció en medio de lágrimas.
“Un guerrero...”
Si bien la consternación abrumaba a los muchos policías presentes, quienes habían trabajado junto a Damián lucían devastados.
Alejandro, uno de sus compañeros de la Brigada Motorizada lo describió como “un guerrero. Era un hombre que no bajaba los brazos. Jamás dejó a algún compañero ‘a pata’ (abandonado en una situación difícil). Si había que jugarse no dudaba un segundo.
“Era un muchacho noble y bueno. No tenía segundas intenciones. Por eso es que estamos destruidos. Porque cuesta mucho encontrar gente así”, dijeron.

































