Organizaciones criminales que se especializan en distintos tipos de estafas "virtuales" asolan nuestra región. Se valen de Internet y las redes sociales para tender trampas muy bien preparadas. Sus integrantes tienen guiones estudiados y roles que interpretan con destreza. Se registran decenas de casos a diario. Cada tanto, alguna víctima incauta cae en una oscura red y pierde su dinero, porque se lo roban o sólo lo entrega sin darse cuenta. Los ardides son innumerables y cada tanto aparece una nueva modalidad. Mientras tanto, los encargados de esclarecer estos casos hacen esfuerzos aislados y terminan enredados en las telarañas que saben tejer los estafadores.

































