Fernanda Deluca tiene 46 años y es trabajadora social. Habla rápido y con firmeza. Mientras lo hace, sus ojos se llenan de lágrimas (aunque no suelta ninguna), a veces cuando se refiere a su marido y siempre que menciona a sus hijos. Es la esposa del profesor de Educación Física acusado de "manosear" a tres de sus alumnas en el Jardín Ceferino Namuncurá. Está dispuesta a poner el cuerpo y su cara para defender a su pareja; por eso no puso reparos a que se fotografíe su rostro. Está convencida de que él es inocente y que la Justicia lo probará, pero entiende la desesperación de las familia de las pequeñas y que la investigación debe seguir su curso.

































