El relato o la crónica se han convertido en una costumbre. Ya no es novedad que en Rosario, la tercera ciudad del país, se vive en un clima de violencia, que de a poco va ganando cada espacio, cada sitio, cada barrio. En la noche del sábado 4 de febrero, una seguidilla de disparos en una esquina de la zona sur se cobró la vida de un hombre de 30 años, dejando en claro que en la ciudad gobernada por Pablo Javkin las calles están tomadas por el sicariato.



































