Sentar libremente un hijo a un aparato es una forma de 'sacarlo de encima' para poder hacer cosas, por propia comodidad, sin que moleste, y la justificación que el sentimiento de culpa genera lleva a ver cuán maduros, autónomos e independientes son como para manejarse perfectamente solos a la hora de encenderlo y apagarlo, servirse la leche, disponer qué, cómo, cuándo y dónde harán o dejarán de hacer algo, obviamente, si de tecnología y "cosas de grandes" se trata. Tal es la comodidad en que se instala el adulto, que no es capaz de ver más allá de lo que a él hace falta como para poder darse cuenta de que esa madurez, autonomía e independencia acaban siendo ficticias, porque se instalan en contraposición a una inmadurez y dependencia (generalmente en cuestiones físicas, que son las que generan más placer y suplen las carencias) en los aspectos en que deberían lograrse y que son los que hacen a hábitos. El decidir cómo usar el celular y cuándo encender y apagar la compu, pero llamar a alguno de los padres para que lo higienice después de ir al baño o para que le corte la comida o lo vista son incongruencias serias… si de pretender equilibrio y salud se trata.