-Mirá, a mi me tocó hacer el Servicio Militar y la verdad es que sufrí mucho, me maltrataron… No la pasé para nada bien… ? Todos los lunes me recibía mi jefe, el mayor López, que odiaba el fútbol. Cuando con Colón jugaba en Buenos Aires, llegábamos a Santa Fe a las 3 de la mañana, me iba a la pensión donde vivía con el Negro Baley y Hugo Coscia, de ahí me tomaba dos colectivos, y llegaba al Liceo Militar General Belgrano a la mañana. Había dos soldados amigos míos que eran fanáticos de Colón y querían hacer la guardia por mí, pero como llegaba tarde, me sacaban “raneando” hasta el cuartel, me hacían vestir de combate y me dejaban de guardia hasta el martes. Así fue durante 6 meses: tenía que ir todos los días al liceo a las 6, me daban autorización para salir a las 8, me tomaba el colectivo para ir a entrenar y después me tenía que presentar… En ese tiempo habían matado a un teniente primero y a un Mayor e hirieron a un soldado de apellido Salas… Hasta que llegó el teniente coronel Alberto Candioti.