Fue al área rival, ese terreno inhóspito, complicado, sabiendo que tenía más para perder que para ganar. Antes de buscar su lugar adentro de esa área poblada, habló con Delgado. Algo le dijo, sólo ellos lo saben. Delgado metió un centro de chanfle perfecto. Y él se elevó, clavando el frentazo entre buenos cabeceadores y un arquero con pasado de nivel de selección como Andújar. La pelota se metió en el arco de Estudiantes cuando hasta ese momento parecía estar más cerca de entrar en el otro arco, muy bien defendido por Nacho Chicco. El muchachito de esta película se llama Facundo Garcés. Se puso la cinta de capitán (bien elegido y se lo merece), rechazó todo, hizo el gol de la victoria en un momento muy complicado y en medio del dominio de Estudiantes, y después salvó una caída segura en el arranque del segundo tiempo con una salvada providencial.


































