Muchas cosas cambiaron por la pandemia en este último año en el Mundo Colón, más allá de la simple postal que se advierte en la puerta del predio sabalero y del estadio Brigadier López: ya nadie más ingresa sin toma de temperatura, alcohol en gel en manos, barbijo puesto y registro con firma en una planilla diaria. Los jugadores del "Barba" lo único que tienen en el vestuario principal son los botines profesionales para entrenar y jugar: llegan ya cambiados con la ropa y zapatillas; pasan, se calzan y van al campo.



































