El famoso "golpe de efecto" que buscaron los dirigentes de Colón cuando decidieron cortarle la cabeza a Iván Delfino (de paso, de manera poco seria y desprolija) y buscar como salvador a Rodolfo De Paoli no logró el efecto deseado: desde que llegó el ex DT de Barracas Central, perdió cuatro de seis partidos, se alejó de la punta como nunca (a seis unidades), cayó hasta el último puesto de los que ingresan al Reducido, está octavo y empieza a caminar por la cornisa de quedarse afuera de todo.

































