Con la sangre en el ojo. Con el cuchillo entre los dientes. Con el corazón más caliente que nunca. Con la mente fría. Y con ese fútbol que, sin dudas por la jerarquía de las individualidades, sólo apareció en la Copa Libertadores de América (muy buen juego ante Peñarol y partidazo en el Defensores del Chaco). Así debe "hervir" el Colón campeón, el que ahora dirige Julio César Falcioni, contra el líder del grupo que es Cerro Porteño de Asunción, un equipo armado y reinventado por el eficaz Francisco "Chiqui" Arce. Se viene un miércoles caliente y apasionante en el Templo del Sur de la ciudad. Esta vez La Olla debe ser el Cementerio de los Elefantes y Colón necesita hervir. Aún con la calentura de lo que pasó, transformar esa bronca en rebeldía de potrero. Como cuando no había nada y era sólo por el honor.
































