¿Quién dijo que Colón no tenía delanteros?, ¿quién dijo que Colón no tenía gol?. Había que ponerlos, había que darles confianza, había que trabajar esa dupla de jugadores que no en vano totalizan, entre ambos, 66 años. Son dos “viejitos” que tienen una vigencia extraordinaria, más esa inteligencia y astucia que le han dado los años y las batallas futboleras protagonizadas. En los peores momentos, cuando las dudas carcomían la continuidad del entrenador y devoraban la confianza de la gente, aparecieron estos dos jugadores. Desde aquél segundo tiempo contra el Zulia, cuando había que convertir goles para revertir la serie y se puso en marcha la máquina de la ilusión que accionaba Morelo, todo cambió en Colón. Lavallén encontró el equipo, pero también halló respuestas individuales que él mismo desconocía y que le cambiaron la cara a lo colectivo.

































