El día del partido con River, Ramón Zanabria entraba al estadio con la camiseta puesta, como si fuese un hincha más, común y corriente, a ocupar su lugar en la platea. Pensaba en su historia y en las veces que se habrá puesto la camiseta para salir a la cancha a defender esos colores por los que hoy sigue gritando y emocionándose. Ramón Zanabria era un volante pensante, claro y fundamental en el logro del ascenso del '74, el día del "Campanazo" con el gol de Bravi.


































