El cambio de entrenador y las nuevas recetas no alcanzan. Todo se desvanece cuando los golpes se hacen cada vez más duros. Unión está último en la tabla anual de posiciones (en la que el último se va al descenso), se acerca a los últimos puestos de la tabla de promedios (los dos últimos se van y el penúltimo, que es Sarmiento, está apenas 6 puntos arriba de Unión) e hilando más fino, Unión ocupa ahora el último puesto de los promedios para la temporada que viene. Lo único que tiene a su favor es que faltan 14 partidos de este torneo más otros 14 de la Copa de la Liga. Es mucho y puede pasar de todo. Pero si no se cambia, nada cambia. Y no es un juego de palabras. De los últimos 29 partidos, Unión ganó sólamente 3 (a Sarmiento y a Arsenal, el año pasado y a Estudiantes en este año). El decaimiento matemático, pero también futbolístico y anímico, lo ha llevado a una situación en la que todo se ha puesto en discusión, inclusive la permanencia.


































