Ese clima de expectativa y euforia que había en las tribunas, no se correspondía con lo que pasaba en el campo de juego. Lejos de asumir protagonismo, Racing se vio sorpresivamente superado en el arranque por un Unión muy bien parado, audaz y que impuso autoridad desde el arranque. Y así, no extrañó que el golazo de Mosqueira (violento remate desde 28 metros que hizo estéril la volada de Gabriel Arias) le pusiera aún más sorpresa a ese arranque del partido. El plan ofensivo (en nombres) de Gustavo Costas no hacía pie. Y Unión se hacía dueño de la pelota, jugaba cerca del área rival, tenía más seguridad y convicción. Pero lo mejor de todo, lograba llegar al gol, algo que le había costado “horrores” en el torneo pasado y que le permitía, apenas en 12 minutos de juego, ponerse arriba en el marcador.




































