Sólo ocho entrenadores siguen en el cargo desde que empezó este 2024, de los 28 que iniciaron la temporada. Diego Martínez (Boca), Eduardo Domínguez (Estudiantes), Daniel Oldrá (Godoy Cruz), Diego Dabove (Instituto), Ricardo Zielinski (Lanús), Gustavo Costas (Racing), Cristián González (Unión) y Gustavo Quinteros (Vélez). De este selecto grupo de ocho -entre los que están los DT que se enfrentan este viernes en la Fortaleza granate-, apenas tres aventajan al Kily González. Y uno de ellos lo hace por apenas algunos días. El más "perdurable" es Eduardo Domínguez, que dirige a Estudiantes desde marzo del año pasado; lo sigue Daniel Oldrá y luego, por apenas 20 días de diferencia con el Kily, viene Dabove. Por su parte, el técnico de Unión lleva más tiempo que el de Lanús. Le saca algo más de tres meses de diferencia. De todos modos, el Kily González y el Ruso Zielinski son sobrevivientes de esta silla eléctrica que no es más que ratificar que cualquier decisión que se tome en el fútbol argentino bajo el pretexto de descomprimir la inestabilidad de los entrenadores, suena a excusa. Ni siquiera llevamos nueve meses de competencia -con un prolongado paráte por la Copa América- y ya se fueron o echaron a 20 técnicos en la primera división del fútbol argentino. Nada cambia.


































