Había una sensación de desahogo en todos. Algunos dirigentes no pudieron disimular la emoción, caso Rafael Pérez del Viso o José Cardonet. Y otros lo hacían exteriormente, pero por dentro se estaban despojando de momentos de mucha tensión. El síndico Jorge Molina, ex vice de Spahn en otros tiempos, lo señalaba claramente: “Yo tenía la convicción de que si hacíamos un gol se terminaba todo, sabíamos que íbamos a sufrir, los chicos están ‘muertos’ en el vestuario y ver que la gente, con un comportamiento ejemplar durante todo el día, se va muy feliz. Anoche estuvimos cenando con la gente de Mineiro, tal como pasó en Santa Fe, y nos contaban que un mes de la plantilla de Mineiro es igual a un año de la plantilla de Unión. Mineiro es un grande y haberlo dejado en el camino es un mérito muy grande”.



































