Era el plan B. El A quedó descartado con el no de Repetto. El B era Gustavo Munúa, otro uruguayo. Había un C y un D. Los cuatro técnicos que integraban la lista de la secretaría técnica formada por Roberto Battión, Alejandro Limia y Esteban Amut, habían sido apuntados por ellos. Ninguno formó parte de la larga lista de entrenadores ofrecidos, en la que había de todo y para todos los gustos. Con Pablo Repetto se buscó el perfil de un técnico con recorrido, logros y un buen coeficiente de eficacia (tiene el 57 por ciento de puntos cosechados en 16 años de trayectoria). Munúa tiene cuatro años menos que Repetto y también una menor cantidad de partidos dirigidos, aunque el porcentaje es interesante (el 55 por ciento de los puntos). No tiene títulos y eso lo diferencia de Repetto. Igualmente, hubo suficientes motivos para que la secretaría técnica lo apuntara y la dirigencia terminase arreglando con él.

































