Aquélla famosa obra literaria australiana que vendió más de 33 millones de ejemplares cae como anillo al dedo para esa explosión de júbilo que generó este tal Daniel Juárez -jugador que siguió y recomendó Martín Zuccarelli- para gestar el triunfo más festejado desde que Azconzábal dirige al equipo, después de aquella victoria en Guayaquil ante Emelec. Aquélla obra se llamó "El Pájaro canta hasta morir". En el 15 de Abril, el "Pajarito" Juárez cantó hasta la afonía su gol cuando el partido se moría, cuando el empate le quedaba redondo y cuando Unión era, de los dos, el que más sufría. Por algo, Azconzábal explicaba luego del partido el por qué de algunas modificaciones, como los ingresos de Nani y Corvalán. Necesitaba juego aéreo. Es cierto que los dos podían dárselo en el área rival, pero de la manera en que estaba planteado ese final dramático, con Lanús inclinando, levemente pero inclinando al fin, la cancha hacia el arco de Moyano, podían ser más útiles defendiendo que atacando. Era empate y estaba bien. Terminó siendo victoria de Unión como podría haber sido también de Lanús. En definitiva, fue tan frontal, tan honesta, tan franca la propuesta de los dos, que cualquiera de los resultados era factible. Y acabó siendo de Unión por aquél contragolpe del "Pajarito" Juárez que terminó con un remate cruzado, violento, que doblegó a Morales.
































