"Fuimos juntos con el Gringo Sacconi. Después del problema que tuve en Unión, a fines del 77 o principios del 78, surgió la posibilidad de irme a Ecuador. En realidad, yo tenía la chance de jugar en Argentinos Juniors, pero salió lo de Emelec, me dieron un dinero en la mano y me fui para allá. La verdad es que me fue bárbaro, pero te aseguro que nunca pude superar que me hayan echado de Unión. Porque fue así, a mí me echaron aquella vez. Y bueno, se venía la guerra con Chile, el Mundial y la verdad es que yo sufría mucho estando afuera. Me acuerdo que en el último partido, hacen un combinado Emelec-Barcelona para jugar con el Cosmos. Estaba Giorgio Chinaglia, el centrodelantero italiano. En ese partido me lesiono la rodilla y eso me provocó una gran angustia. Y ahí dejé de jugar", cuenta Carlos Trullet, quien recuerda el nombre de Nassib Neme, el actual presidente, porque lo quiso llevar de entrenador. "En el 92, estando en Quilmes, me vino a buscar Neme, el actual presidente. Este hombre lo modernizó al club. La verdad es que cuando se contactó conmigo, le pedí un dinero para que me dijera que no o para que se justificara irme de Quilmes. Yo ya le había dado la palabra, así que la cumplí y me quedé. Salvador Capitano fue en lugar mío y anduvo muy bien". Y fue así nomás: en el primer año no pudo conseguir el título pero adquirió la experiencia suficiente para sacarlo campeón del torneo ecuatoriano al año siguiente, en 1993.