La construyeron entre el mismo "Mugre" Corvalán y Franco Troyanski: mandada por izquierda del capitán de Unión, devolución a un toque del ex Olimpo, el centro con veneno como marcan los libros a la zona donde duele siempre. Claro que, antes que Javier Cabrera la mandara a las redes de uno de los arcos del Capwell en la tardecita de Guayaquil, apareció un protagonista con clara incidencia: Bagüí, el lateral izquierdo, lejos de cerrar o despejar, "se la acomodó" de manera inmejorable a Cabrera. Todo lo otro, más allá de un segundo error del lateral ecuatoriano (esta vez involuntario porque fue desvío), fue del "Cangrejo" que se tomó todo el tiempo del mundo, calculó y metió un fierrazo. Ese desvío lo hizo más espectacular, porque además de descolocar al buen arquero Ortiz, le dio espectacularidad al balón chocando la parte alta de la red de Emelec en ese primer tiempo.

































