Roberto Passucci era un tipo duro adentro de la cancha, áspero pero leal. Tuvo su “fama” y muchas veces eso lo terminó traicionando. Igualmente, en Unión siguió siendo el mismo pero el temperamento no le jugó una mala pasada; le jugó a favor en una categoría, la del ascenso, en la que, ya de por sí, se “metía” un poco más. Pero hay una jugada que es inolvidable, quizás una de las más famosas y recordadas del fútbol argentino: la patada a Ruggeri en un clásico River-Boca en el Monumental. Eso tuvo una historia detrás: Ruggeri y Gareca jugaban para Boca y hubo un conflicto generalizado para que queden libres. De allí se fueron a River, originándose una división interna en el plantel del que formaba parte, como referente, Roberto Passucci. Y se reencontraron, con camisetas distintas, en el clásico del 27 de octubre de 1985.


































