Que no ni no. Ese grito de guerra del otro lado del Río de la Plata es el que, seguramente, quiere contagiar Gustavo Munúa en su segunda experiencia en el banquillo técnico del Tate. El capítulo uno, con sólo tres ensayos antes de Platense, no fue con final feliz para su debut. Ahora, con un puñado más de entrenamientos, intentará frenar la gran levantada de Sarmiento de Junín con el santafesino Marito Sciacqua como entrenador del "Verde". Con sólo socios en el Eva Perón (no se venderán generales), arrancará a las 13.30 del sábado y con Penel como juez.

































