En el corazón rural del norte santafesino, entre los montes del Campo Andino y las vías de Laguna Paiva, el silencio del Campo Militar San Pedro guarda un eco persistente de horror, dolor y resistencia. Allí, donde la vegetación crece sobre antiguas trincheras del Ejército Argentino, aún se buscan los restos de personas que fueron desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar (1976–1983). Esa búsqueda, iniciada formalmente en 2006, continúa hasta hoy. “Porque los seguimos buscando. Porque no hay olvido posible. Porque la verdad es un derecho imprescriptible”, repiten desde los organismos de Derechos Humanos.






























