Es la madrugada y la ciudad duerme. En cambio hay dos puntos de la ciudad en los que las luces encendidas indican que hay gente bien despierta. Son dos polos. Uno es la Terapia Intensiva del Hospital José M. Cullen. Allí la luz es tenue y cálida; apacible. Las enfermeras asisten a los pacientes más graves afectados por el covid-19, el virus que generó la pandemia y puso en vilo al mundo entero. Al igual que los médicos, tienen un cansancio acumulado cada vez más grande. Es que desde marzo a la fecha atendieron a miles de pacientes y a algunos debieron despedirlos con la última mirada de vida, lejos de sus familiares.




































